España importa alrededor del 98 por 100 de los combustibles fósiles que consume, un porcentaje significativamente superior al de la media de la Unión Europea, que se sitúa en el 73 por 100. De esta manera, España se encuentra entre los diez estados miembros con una mayor dependencia de las importaciones de petróleo, carbón y gas, según un informe elaborado por Eurostat con datos correspondientes al año 2015.